La obra de José Manuel Ciria ha logrado, en los últimos años, una proyección internacional. Al mismo tiempo, la complejidad conceptual de su propuesta le ha situado como una figura de difícil clasificación dentro de las corrientes contemporáneas. La formulación de su trabajo, entendido como un campo de reflexión acotado con límites siempre móviles, donde la pintura refleja interrogantes sobre sí misma, determina esta polivalencia tan difícil de encajar en una u otra tendencia.
El pasado viernes disfrutamos con el artista y con un buen número de clientes y amigos en la inauguración de Ciria en Valladolid, preambulo de sus próximas exposiciones en el Círculo de BBAA (Madrid) y en el IVAM (Valencia).










