“on&on” es la primera exposición de arte efímero que ha llegado a La Casa Encendida de Madrid.

La exposición, comisariada por Flora Fairbairn y Olivier Varenne, reúne a 14 artistas de distintas generaciones y nacionalidades. La mayoría de las obras son “site-specific” para la Casa Encendida, todas caracterizadas por ser creadas por materiales efímeros. . El mismo título de la exposición nos introduce a la idea que la caracteriza, On&On, que en castellano significa “sigue y sigue” es una exposición que pretende hablar sobre la vida, los elementos positivos que la caracterizan y de la finalidad de la misma.Las obras elegidas son obras vivas, que se pudren o son comidas por los gusanos, son obras para estimular todos los sentidos del espectador y no solo lo de la vista, como a menudo pasa con el arte, para que evocan la memoria y las sensaciones pasadas y inviten el espectador a participar en la muestra. La exposición se puede visitar a menudo porque cada día será diferente y la forma de conseguir esta evolución ha sido utilizar materiales perecederos o realizando actos fugaces en las performances.

Así, nada más entrar, el visitante percibe el olor de las fresas que forman parte de la instalación de la irlandesa Claire Morgan, y que se irán descomponiendo con el pase del tiempo; esta obra da paso a la instalación de Chiharu Shiota, una de las artistas destacadas en la pasada edición de ARCO; la artista ha formado con hilos de lana una gran tela de araña que atrapa un piano y unas sillas quemadas, una representación de los sentimientos que se pueden moldear y que envuelven la vida. La música, que en sí misma es algo de efímero, caracteriza un par de instalaciones, como la de Céleste Boursier- Mougenot en la que los pájaros son los protagonistas, que posándose sobre guitarras eléctricas y bajos, producen notas al azar y la de Gregorio Zanon , que ofrece conciertos al piano cada dos horas que solo son posibles con la ayuda del público.

Los aromas protagonizan el trabajo de Anya Gallaccio, que nos invita a entrar en una habitación recubierta de chocolate o el trabajo de Michael Blazy, donde el olor a putrefacción de la materia alterada por microorganismos se difunde por la instalación “La crypte”. Ejemplo claro de lo efímero de estas obras es el gran bloque de hielo teñido que se ha derretido durante 24 horas y del que únicamente queda una mancha en el suelo, de la alemana Kitty Kraus.

La obra que opino ser la más efímera de toda la exposición es la performance “this is propaganda” ideada por el artista Tino Sehgal, que consiste en un guardia de seguridad del museo o de alguien vestido como tal, que interactúa cuando el publico entra en la sala y empieza a cantar “this is propaganda” diciendo el nombre del artista y la cortesía de la galería. Una manera distinta de concebir las obras de arte, no se trata de piezas que están pensadas para el mercado o que persiguen fijar una imagen para la posteridad, sino que pretenden abrir los ojos a la magia del instante, a la poesía del presente con los cambios y transformaciones que conlleva, así que, por ejemplo las fresas se habrán descompuesto, los pájaros se habrán movidos, las velas se habrán consumido, el hielo derretido, y lo único que perdurará por toda la durada de la muestra será el cambio.

La exposición se puede visitar hasta el 16 de enero en la Casa Encendida.

Sissa Verde

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